Nos movemos


Ya os dije que habría cambios en el blog, pues el primero de ellos es el siguiente: aprovechando mi inactividad laboral y que me aburro he decidido montar el blog en un servidor administrado por mi, la nueva dirección es http://heridaspiadosas.reylagarto.com/ ¿Por qué reylagarto? Principalmente porque es un dominio que tenía reservado desde 2002 (me lo dieron de gratis con el adsl…) y ahora para conservarlo tenía que pagar, pues ya que pago lo uso no? La otra razón es porque Jim Morrison es un personaje que me fascina, musicalmente y como persona (tengo cierto apego hacía las personas autodestructivas…)

 

Pues, ya sabéis actualizar vuestros marcadores, vuestros rss y demás. Próximamente más cambios, empezando por el aspecto del blog.

Espero veros allí.

 

Cuando el infinito está en los ojos de otra persona


Se levanta de la cama ruborizado, siempre hace lo mismo, se tumba con ella, la abraza por detrás aprovechando que duerme de lado, le besa la nuca y sueña con ella, con el ayer. Con su pasado juntos.

Se despierta sucio cuando nota que su pene entra en erección.

Va hacia la ventana, hoy la luna llena ilumina el patio del hospital. Recuerda sus conversaciones vagas sobre el espacio, el universo y las estrellas. El infinito.

Promesas imposibles de cumplir de viajar juntos hasta el infinito.

Se dirige hacia ella, la coloca de nuevo boca arriba. Observa sus párpados cerrados desde hace cinco meses. Los ojos de su amada se empiezan a abrir lentamente. En sus iris puede ver el infinito. Tras diez segundos que le parecen un siglo los vuelve a cerrar.

La vuelve a colocar de lado y se tumba con ella. La besa de nuevo. Cree que mañana podrá decir a los doctores que la desenchufen al fin.

luna

Una historia que olvidar


FEDE (39 años, comercial)

Se esconde debajo del sombrero, para él no es un complemento de moda, ni una protección para su cada vez menos poblado cabello rubio, ni siquiera una prenda que le diferencia del resto del mundo. Es su disfraz, su urna, se siente desnudo sin él.

Lo encontró en una tienda de ropa usada hace cinco años. Raído y sucio.

Desde ese momento es casi imposible verle sin él. Quizá en alguna reunión familiar algún afortunado le ha visto desprotegido… y llorando.

SEBAS (17 años, estudiante)

Suele salir los fines de semana con sus amigos. Beben, desfasan, intentan ligar.

Su madre dice que es un buen chico pero muy alocado, pero está en edad de salir y trasnochar ¿quién no se ha emborrachado y hecho trastadas alguna vez cuando era joven?

FEDE y SEBAS

Fede se acerca a la barra del bar, pide una cerveza y saluda al camarero calándose un poco más el sombrero. Saca el móvil para ver la hora, tiene un mensaje. Ester le ha escrito: llegará a las doce más. “Está bien avisar que vas a llegar tarde una hora después de tenerme otra media hora, muy bien para una primera cita”, piensa.

Coge  su cerveza y se sienta en un taburete cerca de la puerta, si se cansa de esperar y decide irse le pillará más cerca.

Sebas le lleva observando desde que ha entrado, le ha llamado la atención su sombrero. El aburrimiento y el alcohol le proporcionan una genial idea. Se la comenta a sus amigos. Entre divertidos y asustados dos de ellos se acercan a Fede y empiezan a hablar con él. Mientras tanto Sebas se acerca por detrás y le arranca el sombrero. Huye por la puerta, Fede se levanta poseído por el miedo y el odio, se queda mirando a los amigos de Sebas durante un segundo y sale detrás de él.

Le persigue lo más rápido que puede. Sebas cruza la calle esquivando los coches. Escucha un claxon y un frenazo. Para en seco. Gira y ve a Fede tumbado en el suelo, debajo de las ruedas de un automóvil. Todavía tiene en sus manos el sombrero, se acerca al cuerpo inmóvil de su dueño y sin que nadie se de cuenta lo deja a su lado.

Mil uno


Más de mil veces he intentado escapar de tu locura, mirar sólo hacia delante, olvidar, pero siempre el círculo se cierra sobre tus labios.

Ladrones de sueños


    Sus sueños eran el único camino que le podía hacer escapar de la locura. A través de ellos podía ver sin miedo la triste realidad transformándola en pequeñas perlas de alegría dentro de la patética existencia de un mundo sin esperanza.

Su mentira convertía dolor en placer, llanto en risa, plomo en oro.

Soñar adelantándose a la realidad para que no lo cogiera desprevenido.

Lo que nunca pudo soñar es que existían ladrones de  sueños.

Acompañame al infinito


Sólo nos quedaba una oportunidad. Cerramos los ojos y nos lanzamos al vacío. Ese mismo vacío que eludimos sin saber porqué.

No pudiste resistir la tentación: abriste los ojos, pero ya era demasiado tarde, tarde para olvidarme.